El Xerces azul (Glaucopsyche xerces),una bella mariposa de alas iridiscentes, fue vista por última vez en la dunas costeras de la península de San Francisco a principios de la década de 1940. Se la considera la primera especie de insecto extinta a causa del desarrollo urbano en EE.UU., aunque nadie hasta ahora había conseguido probarlo. Ni siquiera se tenía claro que esta preciosa criatura pudiera considerarse una especie o simplemente una subpoblación de otra mariposa común. Un nuevo estudio publicado en 'Biology Letters' confirma que, en efecto, es una especie única. Y se extinguió por nuestra culpa.«Es interesante reafirmar que lo que la gente ha estado pensando durante casi cien años es cierto, que esta era una especie conducida a la extinción por la actividad humana», afirma Felix Grewe, codirector del Centro de Bioinformática Grainger del Museo Field (Chicago) y autor principal del trabajo.Durante mucho tiempo se ha discutido si la mariposa Xerces azul era realmente una especie distinta o simplemente una población de otra especie muy extendida llamada azul plateada que se encuentra en toda la costa oeste de América del Norte, ya que comparten muchos rasgos.ADN del abdomenPara ver si el Xerces azul realmente era una especie separada, dice Corrie Moreau, directora de las Colecciones de Insectos de la Universidad de Cornell, y sus colegas recurrieron a especímenes de mariposas almacenados con alfileres en cajones de las colecciones de insectos del Field. Con unas pinzas, pellizcaron un pequeño trozo del abdomen de un ejemplar recolectado en 1928. «Dar los primeros pasos y arrancar parte del abdomen fue muy estresante, porque no quieres estropearlo, pero también fue un poco estimulante saber que podríamos abordar una pregunta que ha estado sin respuesta durante casi cien años y que no puede ser respondida de ninguna otra manera», dice Moreau.Una vez que se recuperó la pieza del cuerpo de la mariposa, la muestra fue al laboratorio del Museo Field, donde los tejidos se trataron con productos químicos para aislar el ADN restante. «El ADN es una molécula muy estable, puede durar mucho tiempo después de que las células en las que está almacenado hayan muerto», explica Grewe.Aunque el ADN es una molécula estable, aún se degrada con el tiempo. Sin embargo, hay ADN en cada célula y, al comparar varios hilos de código de ADN, los científicos pueden reconstruir cómo era la versión original. «Es como si hicieras un montón de estructuras idénticas con Legos y luego las dejaras caer. Las estructuras individuales se romperían, pero si las miras a todas juntas, podrías descubrir la forma de la original», señala Moreau.Grewe, Moreau y sus colegas compararon la secuencia genética de la mariposa Xerces azul con el ADN de la mariposa azul plateada más extendida, y encontraron que el ADN del Xerces azul era diferente, lo que significa que era una especie separada.Los hallazgos del estudio tienen implicaciones de amplio alcance. «La mariposa Xerces azul es el insecto más emblemático para la conservación porque es el primer insecto en América del Norte que sabemos que los humanos condujeron a la extinción. Hay una sociedad de conservación de insectos que lleva su nombre», dice Moreau. «Es realmente terrible que hayamos llevado algo a la extinción, pero al mismo tiempo lo que estamos diciendo es, está bien, todo lo que pensamos coincide con la evidencia del ADN. Si hubiéramos descubierto que el Xerces azul no era realmente una especie extinta, podría socavar los esfuerzos de conservación», reflexiona. Apocalipsis de los insectosEl análisis de ADN de especies extintas a veces invita a la pregunta de cómo recuperar la especie, al estilo de Jurassic Park, pero Grewe y Moreau señalan en su artículo que esos esfuerzos podrían emplearse mejor para proteger las especies que aún existen. «Antes de que empecemos a esforzarnos mucho en la resurrección, pongamos ese esfuerzo en proteger lo que está ahí y aprendamos de nuestros errores pasados», indica Grewe.En la misma líena, Moreau señala la urgente necesidad de proteger a los insectos. «Estamos en medio de lo que se llama el apocalipsis de los insectos: se están detectando disminuciones masivas de insectos en todo el mundo», advierte Moreau. «Y aunque no todos los insectos son tan carismáticos como el Xerces azul, tienen enormes implicaciones en el funcionamiento de los ecosistemas. Muchos insectos están realmente en la base de lo que mantiene saludables a muchos de estos ecosistemas. Airean el suelo, lo que permite que las plantas crezcan, alimenten a los herbívoros, y estos a su vez a los carnívoros. Cada pérdida de un insecto tiene un efecto dominó masivo en los ecosistemas».Además de las implicaciones del estudio para la conservación, Grewe dice que el proyecto muestra la importancia de las colecciones de los museos. «Cuando esta mariposa fue recolectada hace 93 años, nadie pensaba en secuenciar su ADN. Por eso tenemos que seguir recolectando, para los investigadores dentro de 100 años», afirma.