Le pones a Teresa Ribera un doblaje como el de los dibujos animados de antes y te sale el Aznar del «estamos trabajando en ello», con puritito acento de la parte de Texas que linda con Nuevo León, muy chingón. Dice la ministra de Transición Ecológica -tapadera orgánica de lo que venía siendo la gestión energética, actividad trasnochada y presuntamente franquista, como todo lo que el sanchismo cambia de nombre- que «todas las medidas que estén a nuestro alcance para mitigar el impacto regresivo de estos precios deben ser impulsadas». En el lenguaje de la dictadura, aún vigente, pero penalizado, la vicepresidenta Ribera viene a querer decir que la luz va a seguir estando muy cara, incluso prohibitiva, pero que... Ver Más