El Banco Central Europeo dejó atrás este mes casi dos décadas de continuidad en el modo de formular su búsqueda de una estabilidad de precios. Por sí solo, el anuncio de que la entidad pasará a considerar igual de negativa una inflación por debajo como por encima del 2% supone una poderosa declaración de intenciones que denota una mayor tolerancia con una inflación alta. Y los inversores quieren comprobar si el primer cara a cara tras la variación viene acompañado de movimientos que la reflejen.

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