La negociaciones con los canteranos veteranos para la rebaja salarial no están yendo nada bien. De hecho van mal. Piqué, Busquets, Alba y Sergi Roberto (o, mejor dicho, sus representantes) no aceptan la propuesta del Barça de reducirse el sueldo. Se muestran absolutamente inflexibles: ni quieren una rebaja ni están dispuestos a ampliar sus contratos para periodificar los pagos. El inmovilismo de los pesos pesados del vestuario coloca al club en una situación muy incómoda. El Barça necesita imperiosamente disminuir la masa salarial. Y si no hay acuerdo, deberá tomar medidas drásticas. En este sentido, Laporta está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para conseguir su objetivo. Es la única alternativa que tiene para salvar su proyecto. Por eso, aplicará mano dura e irá a la guerra, si es necesario, para que estos futbolistas entren en razón. Ellos, que deberían ser un modelo a seguir (tres de ellos son capitanes),no están actuando como esperaba el presidente. En las primeras conversaciones informales todo fueron declaraciones de buenas intenciones. Pero a la hora de negociar, nadie quiere que le toquen el bolsillo. Y eso que tienen el magnífico ejemplo de Messi, que ha aceptado renovar cobrando casi la mitad.

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