Sudando la gota gorda y rascándose el bolsillo, dos mil almas blaugrana aunaron esfuerzo físico y económico para disfrutar del primer partido de este Barça 20-21. Los precios de las entradas, entre veinticuatro y cuarenta y ocho euros, no colaboraron a la hora de hacer pleno -medidas Covid mediante- en el Johan Cruyff. Poco premio para una afición que lleva mucho tiempo alejada de la grada y que merecía precios más asequibles para reencontrarse con sus jugadores. Pero está la caja tan vacía que cualquier ocasión la pintan calva para ingresar algo en ella. Las miradas de los encargados de llenar la misma observaban desde la zona noble a dos veteranos de La Masía. Piqué y Sergi Roberto, a los que ayer se vio entonados y proactivos, parece que tienen la misma actitud en lo que a rebajar sus emolumentos se refiere y no darán problemas. Pero los días van pasando, los nervios en los despachos van aumentando, los representantes van apretando y el presidente Laporta, que está informado al segundo de las negociaciones e interviene en todas ellas, puertas afuera muestra buen talante. Cuando las cierra, les deja a todos muy claro que el tiempo apremia y no va a hacer concesiones ni económicas ni emocionales. Todo lo contrario, aunque llamó la atención ver a Umtiti y a Pjanic en el once titular. Muy arriesgado si lo que quiere el club es que no estén en él ni un día más.

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